viernes, 10 de abril de 2020
Meapilas
- Disculpa señor, ¿me apila las cajas en aquel lado?
- ¿Cómo?, ¿acaba de llamarme "señor meapilas"?
- No, me ha entendido usted regular, lo que he dicho es que...
- ¡Diantres!, uno no puede seguir hoy en día la semana santa sin que le cuelguen el sambenito de "capillita", "meapila", "bolsa negra". ¡Es una falta de educacia!
- Cálmese, no le llamé meapilas, le pedí que me apilara las cosas allí, y además se dice "falta de educación".
- ¡Ah!, perdone, no entendí bien. Ya lo apilo.
- Bien, pero antes sepa usted que yo los vírgenes lo respeto.
- ¿Cómo que "los vírgenes"?, ¡pero po' por dios!, no me mente a la virgen en masculino. Es una falta de respetancia que no voy a tolerar.
- ¿De respetan...?, a ver, de toda la vida de dios se ha dicho "el vírgen del Rocío", "el vírgen de Valme", el "vírgen de las Nieves".
- ¡El vírgen de la Santa Concha de Tu Madre!, ¡eso son hospitales, so' cabrito!
- ¡Que yo qué sé, que me dejes!, y no apiles. Virgencita que me quede como estoy.
sábado, 1 de agosto de 2015
Soliloquio (II)
Quién apuesta por viejas
tretas
de romántico empedernido;
experimento que hoy salió mal
¿acaso mañana saldrá bien?
Observan las glorias
caer, desvencijadas tras
crueles derrotas, dichosas
pero con tanto que ofrecer...
Revalidamos,
una y otra vez, símbolos,
palabras y acciones, si
no funcionaron ayer, lo harán
hoy, sino mañana, o sino
antier.
Creamos en los nuevos
antiguos, en los viejos renovados;
nuevo que nace viejo y viejo
que se creyó algún día
nuevo. Como si esto
algo tuviera que ver
con ser viejo, con ser nuevo;
para qué buscar el éxito
si ya somos los buenos.
tretas
de romántico empedernido;
experimento que hoy salió mal
¿acaso mañana saldrá bien?
Observan las glorias
caer, desvencijadas tras
crueles derrotas, dichosas
pero con tanto que ofrecer...
Revalidamos,
una y otra vez, símbolos,
palabras y acciones, si
no funcionaron ayer, lo harán
hoy, sino mañana, o sino
antier.
Creamos en los nuevos
antiguos, en los viejos renovados;
nuevo que nace viejo y viejo
que se creyó algún día
nuevo. Como si esto
algo tuviera que ver
con ser viejo, con ser nuevo;
para qué buscar el éxito
si ya somos los buenos.
Soliloquio
Quién posee el don
de la verdad;
ni un cenizo marginal,
ni un jorobado transalpino.
Certezas son la gravedad,
una fórmula química
bajo supuestos constantes,
un gol que entra por la escuadra,
un beso que sentiste, o
que el sol no saldrá mañana.
Del sé que no sé nada
al sé que lo sé todo,
del probar, revisar y
triunfar, al revelar,
abnegar y fracasar.
Fuimos derrotados,
despojados de armas ya inútiles
que seguimos blandiendo,
cual trabuco frente a un
potente arsenal atómico.
Antes llamados a perder, aun
podemos retomar la vieja senda olvidada,
impugnando el catecismo
de tristes fracasados del buró
litúrgico enterrado,
mostrando, como décadas atrás,
mostrando, como décadas atrás,
que pensar es hacer,
y hacer es triunfar.
(dedicado a la fuerza laica del cambio)
miércoles, 14 de marzo de 2012
miércoles, 28 de abril de 2010
Crisálida
Se conciben las entrañas de mi futuro ser
entre oscuras redes de asfixia y letargia.
Eterno cambio exiguo, llamado a su fin,
que carcome y revive sus formas pasadas.
Objeto insulso e inacabado;
Objeto y ser de nulas fuerzas
que prescriben para cerrar
el último ciclo de su existencia.
Malabares de letras y símbolos
se entrecruzan con armonía e indiferencia.
Crisálida gris, abotargada y perenne,
que yace sola e inconclusa,
aguarda febril y con desaliento su cambio frustrado.
Eterno y finito cambio inacabado que carcome, revive,
carcome y revive,
y carcome para revivir sus formas pasadas;
su entidad obsoleta, su insustancial sino,
sus únicas cartas.
sábado, 13 de marzo de 2010
sábado, 13 de febrero de 2010
Efluvios
Efluvios de helada ventisca y llovizna invernal
convergían en algún lugar del cosmos,
mientras tus pasos se acercaban,
y la fugaz huella de aquella pisada moría,
dando vida a la nueva huella, la tenue marca;
gris estela que anuncia la llegada de rubia esperanza,
deseo material,
cándida ansia por su desconocida voz,
su desconocido brío.
Ayer me hundí en sueños de desesperación,
desperté, o creí hacerlo,
y hoy camino por las soleadas arenas de las orillas del mar;
canto inexistente de gaviotas acompañan la brisa que perfila mi faz,
aire cálido del África que despereza mis sentidos;
inhalo y exhalo profundamente sus milenarios efluvios
que me traen reminiscencias, recuerdos vacíos que desconozco,
recuerdos de lugares que un día soñé,
recuerdos esperanzadores que ahora, al fin,
me hacen respirar.
convergían en algún lugar del cosmos,
mientras tus pasos se acercaban,
y la fugaz huella de aquella pisada moría,
dando vida a la nueva huella, la tenue marca;
gris estela que anuncia la llegada de rubia esperanza,
deseo material,
cándida ansia por su desconocida voz,
su desconocido brío.
Ayer me hundí en sueños de desesperación,
desperté, o creí hacerlo,
y hoy camino por las soleadas arenas de las orillas del mar;
canto inexistente de gaviotas acompañan la brisa que perfila mi faz,
aire cálido del África que despereza mis sentidos;
inhalo y exhalo profundamente sus milenarios efluvios
que me traen reminiscencias, recuerdos vacíos que desconozco,
recuerdos de lugares que un día soñé,
recuerdos esperanzadores que ahora, al fin,
me hacen respirar.
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