jueves, 9 de julio de 2009

Claroscuro tras mi ventana

Vacié estantes altos y bajos, prendí de oscuridad las llamas exasperantes que recrudecían mi ánima; descendí por última vez las escaleras que ayer me condujeron a la morada cuyo ventanal asomaba a la decadente estampa nocturna del silencioso y decrépito vecindario fantasma; atrás dejo pesadilla y sueño, pesadilla por el pesar de sueños incumplidos, sueños de huella indeleble que atormentan pese a la marcha; hago escala en el último peldaño, me agacho y rozo el suelo con la yema de los dedos, siento la tibieza de la superficie por la que antaño ascendí cargado de ilusiones y alguna maleta, entre mis manos y en la espalda, en mi mente; ¿gustas de hacerme daño? aun palpo y huelo tu cabello, el tiempo y las formas siguen a mi merced, aun beso tu vientre y observo el gélido palpitar, aun todo lo puedo... abro los ojos, bajo del último escalón y abandono para siempre esta gris estancia.

(Imagen: desde mi ventana)