de mi realidad imaginada,
subvirtiendo ideas y deseos ya amargos, embotando
la ancestral capacidad de sentir lo desconocido.
...
No es nueva mi vida,
pero sí el retrato de mi vida.
... ya perdían altura las lágrimas de la nubes, que no cesaron de llorar, ya comprendieron que el llanto era fuente de vida, y su dicha y melancolía se hicieron eternas...